Cuidados que protegen el patrimonio |
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El crecimiento del sector de construcción civil en Brasil, y el consecuente aumento de la flota de equipos móviles utilizados en los sitios de trabajo, está impulsando la demanda por pólizas de seguro para dichas máquinas. Se trata de una práctica relativamente nueva en el mercado, pero que está creciendo debido al nivel de siniestros cada vez mayor, involucrando accidentes, daños a terceros y hasta mismo robos y hurtos. De esa manera, ese tipo de servicio se asemeja cada día más al que es practicado en el sector de automóviles, que requiere conocimiento en la hora de contratar el seguro ideal para obtenerse el debido resarcimiento y asegurar, realmente, la cubertura del patrimonio de la constructora. En Galvão Engenharia, que opera un promedio de flota de 1.100 equipos propios y alquilados, la contratación de seguro es evaluada según la gestión de riesgo de la empresa. De esa manera, ella está relacionada a cuanto la empresa arriesga perder en caso de siniestros. Por eso, Silvimar Fernandes Reis, superintendente de logística y suministros de Galvão, explica que el aumento de la demanda por seguro es proporcional al crecimiento de la flota de la constructora. “Con base en el aumento y en el movimiento de la flota, calculamos una aversión al riesgo, algo que es variable de una constructora para otra”, dice él. La relatividad descripta por el experto también considera el histórico de operaciones, algo que, para él, puede ser alusivo a casos dramáticos como el accidente en la obra de la Línea Amarilla del Subte de São Paulo, en 2006, o hasta mismo el soterramiento de los mineros en Chile, en 2010. ”O sea, en la construcción del subte, por ejemplo, es necesario pensar dos veces antes de abdicar del seguro”, resume él. La definición de los factores de riesgo que determinará cuales equipos de la flota deberán ser asegurados en Galvão Engenharia también considera si la región de actuación es más o menos peligrosa en términos de accidentes o robos, cual es la condición de trabajo y cuál es el histórico de siniestros de la región y del tipo de equipo. Cubertura básica “Cuando hablamos de seguro de equipos, debemos dividir la actuación de la constructora en la protección a los activos propios y a los alquilados”, explica. En el caso de los equipos propios, Almeida dice que es cada vez más común las empresas contrataren pólizas completas y anuales, que garantizan el reembolso caso la máquina esté en cualquier lugar de Brasil o hasta mismo en el extranjero. Él subraya que los seguros específicos para la actuación en determinada obra están en desuso debido a la necesidad constante de movilización y desmovilización de las máquinas. Ya en el caso de equipos alquilados, es necesario primeramente analizar el contrato de alquiler para ver de quien es la responsabilidad del seguro. Según Almeida, las constructoras suelen optar por empresas de alquiler que ya incluyen el seguro en el alquiler de las máquinas, limitando su responsabilidad sobre la operación de ese activo. “Eso cuando la locación ya no involucra el operador, lo que, eso sí, configura exención total de responsabilidad para la constructora”, dice él. De acuerdo con el experto de Interbrok, el seguro básico para empresas de alquiler y constructoras se encuadra en la categoría de Riesgos Diversos y permite la inclusión de unos cuantos detalles, como la posible ociosidad del equipo. “Si una máquina queda parada por unos cuantos meses del año, por ejemplo, algo cada vez más raro debido al calentamiento del mercado de construcción y al aumento de eficiencia de los gestores de flotas, es posible dosificar el valor de la póliza según su utilización. ”Prácticas como esa, según él, requieren la proximidad entre el corrector de seguros y la constructora para el alineamiento constante de las condiciones de la póliza junto a la seguradora. Situaciones agravantes Almeida, de Interbrok, complementa que la cubertura también se extiende para el caso de montaje y desmontaje del equipo.”En una operación que involucra la movilización de grúa, por ejemplo, la quiebra de la pluma durante el levantamiento puede resultar en daños al equipo que está siendo montado y el asegurado puede ser resarcido por el bien averiado.” El experto subraya que ya presenció hechos como ese. Según Almeida, hay condiciones agravantes que pueden representar costo extra en las pólizas de seguro, como operaciones cerca del agua o dentro de túneles. A pesar de no constar en la póliza básica, es posible incluir una cláusula para esas operaciones, algo que la constructora debe evaluar en conjunto con el corrector. “Antes de hacer el seguro, la constructora debe trazar el planeamiento completo de la actuación del equipo durante el año, informando, si necesario, su operación en situaciones agravantes.” Él alerta que la falta de dicha información, en eses casos, resultará en el no resarcimiento en caso de siniestro. Causas de exclusión Como ejemplo, el experto menciona las averías causadas en un equipo durante el transporte marítimo, como la oxidación de las chapas. “En eses casos no hay resarcimiento, pues la seguradora caracteriza el daño como consecuencia de falta de mantenimiento (pintura inadecuada) o defecto de fabricación, algo que debe ser cobrado del fabricante de la máquina en ese último caso”, él afirma. Cuando el tema es cláusula de exclusión, Carlos Bevilacqua, gerente de siniestro de AON, llama la atención para la capacitación de los operadores. Él explica que las seguradoras están estrechando el cerco en torno del resarcimiento del siniestro, exigiendo no solamente la habilitación del profesional quien opera el equipo, como también un certificado de que él recibió entrenamiento con base en determinada carga horaria de aprendizaje. “En el año pasado, tuvimos casos de accidentes con equipos de constructoras en los cuales las seguradoras no reembolsaron el prejuicio con la máquina y daños a terceros, alegando la falta de capacitación del operador.” Daños a terceros Anselmo Almeida, de Interbrok, evalúa el modus operandi presentado por el ejecutivo de Galvão y alerta que los mayores riesgos involucrando el seguro de equipos están relacionados a los daños a terceros, que pueden ser asegurados por medio de póliza de Responsabilidad Civil Facultativa.”Hace unos años, la legislación brasileña no era tan sensata con el resarcimiento a terceros, pero ese escenario cambió y un accidente involucrando civiles o hasta mismo el patrimonio público puede resultar en grandes cifras”, dice él. El experto subraya que la frecuencia de ese tipo de siniestro aumentó en una proporción para la cual unas cuantas constructoras todavía no atentaron. “Ese es un error, pues diferentemente del seguro del equipo, cuando el valor del riesgo es tangible, los daños a terceros representan riesgos imprevisibles que pueden comprometer la ganancia de un proyecto”, refuerza él. Además, por el nuevo Código Civil Brasileño, los mismos administradores de la obra pueden ser responsabilizados por daños causados a terceros. “O sea, la acción puede atingir tanto la persona jurídica cuanto la persona física y eso acontece con cierta frecuencia, involucrando, inclusive, el bloqueo de bienes de ingenieros de obras.” El costo de una póliza de Responsabilidad Civil Facultativa, según él. Varía de acuerdo con el riesgo de la operación. “Para asegurar un resarcimiento a terceros de R$ 1 millón en una operación en centros urbanos, donde el índice de siniestros es mayor, el promedio de costo es de 3%, o sea, alrededor de R$ 30 mil por año”, dice. “Sin embargo, cuando se trata de operación en un sitio que sea lejos de los grandes centros, el costo da la póliza cae para menos de 1%”, complementa. Fernanda de Melo Lopes, ejecutiva de cuentas de AON, evalúa que la mayoría de las pólizas de Responsabilidad Civil Facultativa prevé resarcimiento de R$ 100 mil para daños materiales y físicos a terceros. “En ese aspecto, grande parte de los contratos gestionados por AON están en la franja de costo inferior a 1% al año”, finaliza
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