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Casos recientes muestran cómo la tecnología embarcada ha ayudado a las empresas a obtener mayor productividad y precisión de las máquinas utilizadas en las obras de construcción

 

Como la tecnología se traduce en ventajas para los usuarios de máquinas - principalmente en relación a la reducción de pasivos - es una cuestión que siempre viene a la superficie cuando el asunto es el costo-beneficio de bienes de capital. Y lo mismo ocurre con los dispositivos de automatización para máquinas pesadas.

No es para menos, pues esas soluciones pueden ser utilizadas en todas las etapas de las obras, desde la competencia, pasando por la adecuación y ejecución del proyecto hasta su entrega. En este rol, están herramientas como sistemas de posicionamiento para infraestructura de topografía, sistemas de pesaje, Softwares de diseño y sistemas avanzados en versiones 2D y 3D, entre otras.

En las operaciones de terraplén, para quedarse en un solo ejemplo, los sistemas permiten realizar el control del nivel de elevación con tolerancias justas, utilizando transmisor y receptor láser. Al capturar la información de elevación, el calcula los ajustes necesarios en ambos lados de la hoja para obtener el nivel deseado. Todo automáticamente, el operador sólo conduce la máquina.

Sin embargo, cada familia exige una solución específica, todas importadas, siendo posible retirar el sistema de una máquina e instalar en otra. “El sistema es una ecuación matemática, con sensores que hacen la lectura, incluso de las medidas físicas de la máquina, que se imputan en esa ecuación”, explica Tiago Barros, coordinador técnico de Sitech, unidad de negocio para soluciones de la joint venture Caterpillar Trimble Control Technologies (CTCT), que en Brasil es operacionalizada por el Grupo Sotreq. “A medida en que recibe lecturas, el sistema compara con la ecuación y emite el resultado, que básicamente es el movimiento del implemento basado en el proyecto embarcado.”

Para funcionar, la parte del implemento debe ser preparada con la instalación de kits de automatización hidráulica. En una máquina mecánica como a 140K, por ejemplo, se instala un bloque hidráulico en paralelo al original, en el cual están las electroválvulas que serán accionadas por el ordenador de bordo. Es entonces que ocurre el accionamiento, moviendo el implemento. “Pero si es una 140M Grade Control, que ya es una máquina electrónica, no necesita instalar el bloque hidráulico, bastando activar el implemento de la máquina vía módulo de control electrónico”, subraya Barros.

Entre otras ganancias, la tecnología promete mayores velocidades de trabajo, independientemente de la experiencia de los operadores. Como tiene el trazado (con sus elementos) implantado en la memoria, el sistema reproduce exactamente los bordes, independientemente de la posición de la máquina, corrigiendo el desplazamiento lateral de la lámina. “La diferencia está en la calidad del trabajo, que prácticamente no tiene error”, resume el experto. “Si hace manualmente, todavía es posible tener alguna eficiencia cerca del piquete, pero entre los piquetes, la nivelación acaba oscilando.”

PRODUCTIVIDAD

El hecho es que estos recursos ya controlan casi todas las funciones - siendo mera cuestión de tiempo para llegar a “todas” -, pero su adquisición aún cuesta casi la mitad del valor de la máquina. Según Barros, tal vez sea el principal para que esa tecnología sólo se arruga en el país, que tiene mucho que perder en productividad al abandonar estas soluciones. “Hay que hacer pensar a la gente sobre los problemas que surgen en las obras”, explica Barros. “Eso no quiere decir que la tecnología resuelva todos los problemas, lo que no es cierto, pero puede ayudar en las licitaciones, reduciendo el costo de las propuestas, el uso de mano de obra y combustible, a través del aumento de la producción.”

Para probar su punto de vista, Barros presentó una conferencia técnica sobre el asunto en la sede del Sindicato de las Industrias de Construcción Pesada de Minas Gerais (Sicepot/MG), en Belo Horizonte. “Por supuesto que la tecnología no es el verdadero desregulador, porque no cabe en cualquier lugar, pero no entender lo que el cliente más precisa es que constituye una amenaza para cualquier negocio”, dice. “El hecho es que la tecnología puede hacer el diferencial al doblar la producción de la máquina.”

Para el experto, el contratista brasileño tiene que tener el coraje de dar ese paso, adoptando tecnologías más avanzadas en sus proyectos para superar un contexto difícil con cerca de 5.000 obras paradas, sin perspectivas de ser retomadas. “Hay algo que podemos hacer para cambiar ese juego”, dice. “Necesitamos mirar más allá, pues la crisis trae la idea de perspectiva. Es ella la que separa al aficionado del profesional.”

Él cita ejemplos concretos de ello. Atendida por Sitech Sul y por Pesa, Sanches Tripoloni, dice Barros, es la única empresa de Brasil con el 100% del método constructivo equipado con tecnología, del terraplén a la pavimentación. Esto, según él, resulta en una cartera esparcida por todo el país, con obras como la restauración de la carretera PA-150, implantación y pavimentación de la carretera BR-163, construcción de la puente sobre el río São Francisco y restauración de la carretera BR-163/364, entre otras. “No faltan obras para ella, que es una empresa del Sur del país, lo que nos hace pensar en la logística para desplazar equipos, personal, etc.”, pondera.

Siendo así, ¿por qué están ganando esas obras? La respuesta, dice, puede estar en la tecnología. “Sin estacas, paso de líneas, personas alrededor de la máquina o máquina parada... ¿Es o no más productivo y rápido?”, Indaga. “En una propuesta de licitación, eso debe ser considerado como un factor importante, que puede compensar la diferencia de precio.”

 
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