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Revisión de valores

Efectos acumulados por dos años de economía instable dificultan la sobrevivencia de empresas en el sector de locación de equipos, pero algunas ensenaron como eso es posible

A lo contrario de lo que muchos pueden pensar, el final de 2016 no fue el momento más agudo de la crisis, “pero una consecuencia de los dos últimos años. Es en este primer semestre de 2017 que las cosas realmente se agravarán”. Alarmante, el análisis – o sentencia – es de Eurimilson Daniel, vice-presidente de Sobratema y secretario general de Analoc (Asociación Brasileña de los Sindicatos y Asociaciones de Representantes de los Locadores de Máquinas, Equipos y Herramientas).

Para el ejecutivo, que también es director de la locadora Escad, la progresión acelerada en dirección al actual estado de dificultades viene desde por lo menos meados de 2014, cuando las primeras señales de desaceleración del sector de la construcción – principalmente pesada – comenzaron a surgir en el horizonte económico. “Entramos en una línea mucho más financiera que operacional”, dice Daniel. “Estamos a la margen de la sobrevivencia, manteniendo tan solo lo que es esencial al funcionamiento de las empresas.”

De acuerdo con el, los últimos dos años fueron marcados por ajustes forzados. “Nuestra rotación y tasa de ocupación de la flota ya habían caído en 2015, y continuaron cayendo en 2016. Seguíamos trabajando con una media próxima a un 50%, con una tendencia negativa, y en el año que se pasó ese número bajó para algo entre el 30% y 35%”, detalla. “Eso representa una enorme tasa de ociosidad de las flotas, algo como un 65% a 70%.”

En ese contexto, la reducción del cuadro de empleados y de la cantidad de filiales fueron ajustes necesarios a lo largo del período. Ajustes que, en el caso de Escad, fueron los más severos a lo largo de sus 40 años de existencia. Aun así, Daniel mantiene una positividad inquebrantable. “Tenemos de contener esa sangría, parar de deconstruir valor. Y, aunque muchas empresas tengan salido del negocio, creo que las más saludables, bien administradas, vengan manteniéndose”, dice. “De hecho, este mercado está mostrando una enorme capacidad de resistencia. Si la tasa de interés cair, y por lo menos una parte de los proyectos del gobierno se reanude, tendremos una respuesta muy positiva y rápida en nuestro sector. Estamos ansiosos por eso.”

DIVERSIFICACIÓN

De forma semejante caminan los negocios de Mills, una de las principales locadoras del país. Según Sérgio Kariya, CEO de la compañía, los números actuales son muy semejantes a los de Daniel: “Nuestra tasa de utilización en 2014 giraba en torno del 73%”, revela. “En la actualidad, no pasa de los 50%, o mitad de la flota en acción”.

Precursora en el negocio de plataformas aéreas en el país, Mills tiene su punto fuerte en ese segmento específico, en lo cual tiene cavado oportunidades. En términos de aplicaciones, la diversificación se ha tornado en una verdadera tabla de salvación para soportar las perdidas en la construcción. Así, una de las estrategias de la empresa para sobrevivir a la crisis es buscar negocios en los llamados segmentos extra-construcción, ya sea, todo aquello que no contempla un cantero de obras. “Existe una gran variedad de operaciones atendida por las plataformas aéreas, que antes no explorábamos más a fondo”, comenta Kariya, destacando que Mills tiene colocado equipos hasta en plantaciones de coco. “Con la crisis en el sector de construcción pesada, queremos aumentar la participación de estas actividades que, aunque menos rentables, representan hoy día cerca de un 40% de nuestros negocios en locación.”

En estos tiempos de crisis, la cuestión de la renovación de los equipos es una preocupación a más, en la parte dirimida por esos nuevos filones. La reducción es una consecuencia natural de la ociosidad, sin embargo, más que eso, resulta también de la dificultad del mantenimiento de tantos equipos. Por este motivo Mills ha adoptado el concepto de defleet, que implica en la venta de maquinaria al mercado internacional, visando a mantener el equilibrio de la estructura ante la demanda. “Utilizamos siempre este canal internacional de comercio como herramienta para mantener nuestra flota actualizada”, señala el CEO. “Pero con la crisis en el mercado brasileño y la enorme sobreoferta disponible, estamos adoptando este recurso como medio de desahogar el excedente de la flota que tenemos, manteniendo una media de baja edad y adecuando nuestra flota al tamaño actual del mercado.”

A cada negociación, Mills adopta el método más atractivo, de acuerdo con el mercado. “Sea en régimen Ex Works, FOB o cualquier otro, eso depende la oportunidad”, afirma. “Nos atemos a vender con margen positiva, lo que es imprescindible, especialmente en la actual coyuntura económica.”

La depreciación de lo real ante al dólar es otro factor que tiene dado una fuerza para equilibrar la balanza. Se pierde por un lado, en el valor del equipo, por cuenta de la grande oferta, pero se gana por otro, en la competitividad, por cuenta de la moneda. Lo más importante, de acuerdo con Kariya, es no descuidar del mantenimiento – “pues se prefiere abrir mano del volumen para no perder en la calidad”, instruye.