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Obsolescencia en revisión

Regidos por una norma de 1984, fabricantes se preparan para llegar cerca de los parámetros aplicados en mercados más avanzados en tecnología y seguridad

Segmento bastante específico de la industria de grúas, el mercado de puentes rodantes tiene como principal característica la versatilidad. Eso porque estos equipos atienden a un sinfín de operaciones, en diversas áreas, desde la minería, pasando por la industria papelera, hasta la automotora.

Más que eso, los puentes rodantes están virtualmente en todas las fábricas del mundo, en mayor o menor escala, siendo que la seguridad es un factor siempre en pauta.  Aunque los modelos más modernos tengan la mayor parte de sus controles automatizados, el factor humano aun es una preocupación constante. No solo por la integridad física, pero también por la elección correcta del equipo que, después de todo, depende de personas que ni siempre son conocedoras de los parámetros técnicos necesarios para definir el equipo correcto para tal o cual aplicación. “Los puentes rodantes son como Legos, montamos con los componentes seriados, pero cada configuración es única, personalizada para determinado cliente”, elucida Samuel Caparrotti, gerente de ventas de Demag.

Las reglas de seguridad para los operadores de los puentes rodantes, no obstante, son ampliamente conocidas. Congregadas en la Norma Reguladora no 11, publicada originalmente en 1978 por el Ministerio de Trabajo y Empleo, ellas rigen la “operación de elevadores, grúas, transportadores industriales y máquinas transportadoras” encuadradas en actividades diversas, como transporte, movimiento, almacenaje y manejo de materiales.

Siendo el puente rodante una máquina transportadora, evidentemente también demanda cuidados específicos con componentes, incluyendo la inspección frecuente de cables de acero, cuerdas, corrientes, roldanas y ganchos, además de piezas sueltas que pueden ocasionar serios accidentes. “Por lo tanto, el mantenimiento en puentes rodantes, ya sea con acciones correctivas como preventivas, es imprescindible para garantizar la resistencia, seguridad y conservación de este tipo de equipo en perfectas condiciones de trabajo”, versa la NR-11.

REPAGINACIÓN

NBR-8400, por su vez, “fija las directrices básicas para el cálculo de las partes estructurales y componentes mecánicos de los equipos de izado y movimiento de cargas, independientemente del grado de complexidad o del tipo de servicio del equipo”. Ya sea, la norma determina las demandas de cada operación y las condiciones de la resistencia de los diversos componentes del equipo en relación a las solicitudes consideradas. Es justamente esta regulación que, de acuerdo con Caparrotti, están en la actualidad en revisión. “La norma tiene ya más de 20 años y, por eso, está muy desfasada”, dice él. “Pero la nueva debe ya estar disponible hasta meados de 2017.”

De acuerdo con el especialista, el concepto permanece el mismo. La principal mudanza es respecto a la cantidad de operaciones contempladas, que en la actualidad sigue de M1 a M5 y en la nueva versión irá de M1 a M8 (confiera el cuadro en la p. XX con la versión vigente). “En resumen, la revisión trae una forma de cálculo más precisa, con parámetros más modernos”, comenta Caparrotti.